en día es muy claro entender la relación existente entre el cerebro y la mente;
se da por descontado que la mente es el resultado de los procesos generados
dentro del cerebro. Sin embargo, esta realidad no fue clara desde el comienzo
de la humanidad, pues en la antigüedad se consideraba el pensamiento como algo
fuera del cuerpo y más cerca del alma.
¿cómo puede una masa de tejido tener la capacidad de comprender la belleza del
mundo, los sonidos de un lenguaje en particular y darles sentido y además
generar una respuesta? ¿Cuál es ese proceso maravilloso que transforma la
energía electroquímica en una esperanza, una alegría o una ilusión? Una primera
mirada puede ser dada al pensamiento del antiguo Egipto, donde se consideraba
que el pensamiento estaba directamente ligado con el corazón. Este órgano
cumplía las funciones mentales, ya sean buenas o malas; también permitía la
libertad de acción. Al morir las personas, era necesario mantener su cuerpo en
perfectas condiciones, ya que se creía que en el viaje al más allá se debían
mantener, tanto el cuerpo como el alma juntos. Los muertos, especialmente los
de alta sociedad, eran embalsamados, retirando todas las vísceras, excepto el
corazón, pues se consideraba que este debía estar presente cuando la persona
fuera juzgada.
puede apreciar que para los egipcios, más que el cerebro era el corazón la
residencia de los pensamientos. Además se tenía en tan poca estima el cerebro
que era retirado por los orificios nasales, especialmente por el izquierdo, y
reemplazado por una tela. Una evidencia de la importancia del corazón en los
pensamientos de la gente egipcia está en la llamada Teología Menfita,
en la cual el Dios Ptah crea gracias a haber “pensado” con el corazón” Siguiendo en este
viaje a través del tiempo, se puede llegar a la Grecia clásica, en la cual
el gran pensador Aristóteles mencionaba ideas muy interesantes con respecto al
pensamiento, pues consideraba que nada podía estar en la mente sin haber pasado
primero por los sentidos. Sin embargo, su visión del lugar donde residía la
mente no estaba clara, pues mantenía la idea del corazón como residencia de la
mente.
adelante, en la época del renacimiento, aparecen nuevas ideas más cercanas a la
realidad; ideas como la del filósofo y matemático René Descartes, quien
mencionó que existen dos elementos diferentes: la mente y el cerebro, los
cuales forman parte del aparato intelectual humano. Él señala la idea del
dualismo cartesiano, según la cual hay dos elementos separados: el pensamiento
consciente y la parte física del cerebro. Es a partir de esta idea que
finalmente se evidencia que la mente no es una cuestión etérea, sino que se
genera a partir de una serie de procesos físicos llevados a cabo en el cerebro.

