Llamar a lista es una actividad rutinaria que se hace al inicio de cada clase, pero que a veces puede resultar aburrida o monótona. Sin embargo, llamar a lista también puede ser una oportunidad para romper el hielo, generar interés, fomentar la participación y crear un ambiente positivo en el aula. A continuación, te presentamos cinco ideas creativas para llamar a lista en clases que puedes probar con tus alumnos.
1. Llamar a lista con preguntas
En lugar de simplemente decir el nombre de cada alumno y esperar que responda “presente” o “aquí”, puedes hacerle una pregunta relacionada con el tema de la clase, con sus intereses o con su opinión. Por ejemplo, si la clase es de historia, puedes preguntarle a cada alumno qué personaje histórico le gustaría conocer o qué época le gustaría visitar. Si la clase es de matemáticas, puedes preguntarle a cada alumno qué operación matemática le resulta más fácil o más difícil. Si la clase es de literatura, puedes preguntarle a cada alumno qué libro está leyendo o qué género literario prefiere. De esta forma, llamar a lista se convierte en una actividad dinámica y divertida que estimula el pensamiento crítico, la expresión oral y la curiosidad de los alumnos.
2. Llamar a lista con rimas
Otra forma de llamar a lista de forma creativa es usando rimas. Puedes inventar una rima con el nombre de cada alumno o pedirles que ellos mismos la creen. Por ejemplo, si el alumno se llama Pedro, puedes decir “Pedro, el que come queso” o “Pedro, el que sabe de todo”. Si el alumno se llama Ana, puedes decir “Ana, la que toca el piano” o “Ana, la que tiene una hermana”. Si el alumno se llama Luis, puedes decir “Luis, el que es feliz” o “Luis, el que habla
inglés”. Las rimas pueden ser graciosas, elogiosas o descriptivas, pero siempre respetuosas y positivas. Con esta idea, llamar a lista se vuelve una actividad lúdica y original que fomenta la creatividad, la memoria y la autoestima de los alumnos.
3. Llamar a lista con gestos
Una tercera idea para llamar a lista de forma creativa es usando gestos. Puedes asignar un gesto a cada alumno o pedirles que ellos mismos lo elijan. Por ejemplo, si el alumno se llama Juan, puedes asignarle el gesto de levantar el pulgar o pedirle que él mismo lo haga.
Si el alumno se llama María, puedes asignarle el gesto de hacer una reverencia o pedirle que ella misma lo haga. Si el alumno se llama Carlos, puedes asignarle el gesto de aplaudir o pedirle que él mismo lo haga. Los gestos pueden ser simples, complejos, divertidos o serios, pero siempre adecuados y visibles. Con esta idea, llamar a lista se transforma en una actividad animada y diferente que favorece la atención, la coordinación y la expresión corporal de los alumnos.

